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Expectativas y argumentos a favor de las instalaciones solares térmicas


Expectativas y argumentos a favor de las instalaciones solares térmicas
La disponibilidad de recursos energéticos es un factor relevante en el desarrollo tecnológico. A su vez, es dicho desarrollo tecnológico el que determina el uso de  ciertos tipos de energía y, por consiguiente, la disponibilidad de esos recursos.
 
La energía manifiesta a través del calor es necesaria para multitud de aplicaciones, como la climatización de los locales, la elaboración de alimentos, o la producción o transformación de compuestos químicos.
 
Calor y trabajo siempre han ido unidos en la historia de la humanidad y han influido en la evolución del hombre (equivalente mecánico del calor). En las últimas décadas han sido los combustibles fósiles (petróleo y derivados, carbón y gas natural) los que, al suponerse relativamente ilimitada su disponibilidad y despreciando su impacto medioambiental, han sido explotados para satisfacer las necesidades de calor y trabajo.
 
Actualmente sabemos la situación desmejorada de las reservas de estos combustibles, y el impacto negativo que su consumo masivo está originando en nuestro entorno, impacto que la comunidad científica no es capaz de valorar en toda su magnitud.
 
El desarrollo legislativo a nivel europeo, la situación de precios energéticos y la madurez tecnológica de los productos, deben ser las causas para el despegue total del sector de las instalaciones solares térmicas. 
 
Tres factores deben ser integrados en la estrategia para cambiar el paradigma del consumo energético de nuestra sociedad:
 
 
  1. La sustitución por energías renovables.
  2. La eficiencia energética.
  3. Diseños óptimos.

 

En esta dirección apuntan las líneas legislativas actuales, consiguiendo un gran respaldo para que el sector apueste indudablemente por potenciar estos sistemas.

 

 

 

La barrera de entrada más destacada es la económico-financiera, pues disponer de una instalación de energía solar significa adelantar el pago de la futura energía a obtener por el sistema. Este planteamiento choca, además, con la visión cortoplacista de nuestra “cultura” de “usar y tirar”, ya que es completamente opuesto al del suministro energético como un contrato de servicio a largo plazo. A esto se suman tanto el rechazo a nivel de ciudadanía, como el escaso interés de colectivos ligados a la edificación (constructores, arquitectos, etc.).

 

 

 

Pero debemos decir que los argumentos a favor del desarrollo de estas instalaciones son fuertes, tanto a nivel doméstico como a nivel industrial. Las legislaciones sobre emisiones, la dependencia del petróleo, el ahorro de costes energéticos..., son las señales que ponderan con gran relevancia las decisiones de inversión en sistemas energéticos:

 

 

 

 

Las instalaciones solares suministran energía sin ninguna emisión de gases.

La vida útil de estas instalaciones se estima superior a 20 años de media, lo cual garantiza el desarrollo tecnológico. Garantía que, por cierto, pocos productos industriales pueden ofrecer y, en cambio, son por lo común positivamente valorados.

Hay mayor estabilidad económica, pues los propietarios de las instalaciones no están sometidos a grandes variaciones de los precios energéticos y posibles ecotasas, efecto que se viene implantando en la UE.

El factor económico más destacable es la gran inversión inicial en la instalación solar. En cambio, pueden ser calculados los costes con gran exactitud  y anticiparse a estos con bastantes años,  pudiéndose definir en argot económico como ausencia de “riesgo e incertidumbre”, y lo podemos designar como una inversión segura. Sin embargo, con sistemas convencionales sucede todo lo contrario debido a que no podemos calcular el coste de sus combustibles e imaginar sus precios durante 20 años.

 

Tanto el mantenimiento de las instalaciones, como el consumo de energía eléctrica auxiliar son mínimos.

En la actualidad estas instalaciones han visto mermadas las subvenciones y los beneficios fiscales que recibían de las administraciones debido a la crisis.

El uso de estas energías es parte estratégica en la independencia del petróleo por parte de los países de la UE.

Gracias a la adquisición y aplicación de estos sistemas se fomenta el desarrollo de un sector de gran valía para el entramado industrial del país, ya que se pueden enumerar muchos aspectos positivos: investigación y desarrollo de energía limpias, reciclaje de profesiones que pierden mercados tradicionales, etc.

 

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Comentarios
andres v
29 de Julio

Comentado por... andres v

nice post

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